Mención Honorífica Premio de Ensayo Pedagógico "Joan Profitós" 2002

Mención Honorífica Premio de Ensayo Pedagógico "Joan Profitós" 2002

DECLARACIÓN DE INTENCIONES...

Querido amigo/Querida amiga:

Una idea es algo que flota en el pensamiento de forma más o menos enérgica. Un sueño es aquello que se sumerge hasta el corazón y nos empuja a movernos en su búsqueda.
Yo te ofreceré, con mis letras, uno de los regalos más preciosos que un hombre puede hacer: compartir un sueño. Mis ideas se han conjurado en este documento escrito y lo han hecho para empezar a edificar el escenario de las ilusiones de un maestro, para iniciar el montaje de los decorados de una nueva escuela, una escuela que a través de la alegría construya unas personas sanas, felices, equilibradas y, a la vez, preparadas para regalarnos un futuro y una humanidad más dignas que las que nuestros padres nos ofrecieron y que la que nosotros estamos preparando para nuestros hijos.
El libro “La escuela de la alegría” que voy a presentar día a día en este blog no es demasiado más que esto: una ilusión. Aún así, me gustaría que aquello que a mí me está apasionando pudiera llegar a ser interesante para tú también. Te ruego que no intentes ser minuciosamente analítico: lo que me interesa de verdad es que acabes sacando una conclusión global, tu conclusión. Te ruego también que no busques en mí literatura de la buena: solo vas a encontrar unos cuántos pensamientos más o menos interesantes. No pretendo tampoco que estés de acuerdo con todo aquello que explico o propongo: no he soportado nunca las ideas absolutas ni el seguimiento estricto y a menudo fanático que conllevan. Odiaría que alguien intentara tomar mis ideas como una bandera que se debe plantar en una cumbre para que ensombrezca todas las otras. Mi pretensión es bastante más inocente y busca objetivos mucho más modestos: motivar una reflexión que conduzca al convencimiento de que la educación, como está concebida hoy, se puede mejorar en muchísimos aspectos.

¿Está el mundo en nuestras manos?

¿Está el mundo en nuestras manos?

El diseño curricular de La Escuela de la alegría...

1. ACCIÓN TUTORIAL.
2. LA BUENA EDUCACIÓN.
3. ESCUELA POR LA PAZ.
4. REIR ES VIVIR.
5. SENTIMIENTOS Y EMOCIONES.
6. MI MENTE.
7. MI CUERPO.
8. IMAGINAR ES CREAR.
9. APRENDO A INVESTIGAR.
10. APRENDER A APRENDER.
10.1. LENGUAJE Y COMUNICACIÓN.
10.2. EL ENTORNO SOCIAL.
10.3. NATURALEZA Y VIDA.
10.4. LÓGICA Y MATEMÁTICA.
10.5. ESTÉTICA Y ARTE.
10.6. MÚSICA Y DANZA.
10.7. TEATRO Y EXPRESIÓN CORPORAL.
11. LA PUERTA DEL FUTURO.

jueves 2 de julio de 2009

Presentación de La Escuela de la Alegría en las Jornadas de Educación Infantil de Linares

Los días 24 y 25 de junio tuve el honor de asistir como ponente a las Jornadas de Educación Infantil de Linares.

A través de una conferencia y tres talleres me ofrecieron la oportunidad de comunicar mis vivencias como maestro, mi percepción de la educación y mi concepción de una pedagogía motivacional y asentada en la alegría.

No voy a extenderme en esta entrada sobre aquello que pude explicar o no... Y escribo "o no" pues cuando alguien intenta expresar algo muy extenso y a la vez sentido siempre se queda con la sensación de que no supo del todo, de que muchas cosas quedaron sin salir o salieron de forma inadecuada.

Si diré que aprendí mucho... Me consta que pude comunicar el concepto global de Escuela de la Alegría, incluso que supe asentar la necesidad de cambio. Me consta también que quise abarcar demasiado, introduje un marco amplísimo de conversación y en los diálogos me perdí en la extensión de respuestas que robaban tiempo a lo esencial... No se puede hablar de todo, ¿verdad?

Pero tomé buena nota: de las inquietudes, de las preguntas, de las respuestas, de los consejos... Y en base a ello me doy cuenta de la necesidad de empezar a desarrollar campo a campo los materiales y recursos que permitan a cualquier maestra o maestra llevar a cabo en la práctica diaria la filosofía educativa que defiendo.

El Seminario concluyó, evidentemente, pero no el trabajo que por lo que a mí respeta considero me implicaba. Así, os prometo que durante este verano voy a desarrollar diferentes temas que creo podrán ayudar, y mucho, a quién quiera empezar a tantear mi forma de enseñar.

Cabe decir que aprendí otra cosa muy importante: rodeado de ponentes realmente geniales y muy experimentados cometí en los talleres dos errores clave: el primero dar a mi guión una amplitud y una apertura exageradas; el segundo pretender un tono de charla suave y, quizás, demasiado relajado, reflexivo. Me consta soy muy buen comunicador con mis alumnos, los niños y niñas, y creo debí extrapolar esa forma de conseguir la atención, de implicar, de sorprender contínuamente, de..., con los asistentes...

No puedo cerrar esta entrada sin hacer una mención muy especial a la profesionalidad y al apoyo constante y realmente cercano que Manuela, Mamen y Gracia, las asesoras de Linares y Jaen me ofrecieron en todo momento. Mil gracias, de verdad, sois un encanto...

Y no voy a dejar de lado a toda aquella gente que conocí y que me hicieron, de una forma u otra, sentirme muy acompañado: Conxita, Immaculada, Pilar, Jose Angel, Maribel, ... Gracias.

Y, ¿cómo no?, mi agradecimiento a todos y a todas los/las asistentes a las Jornadas: fue un grandísimo honor teneros delante, sintiendo al mismo tiempo que estabais al lado...

Para terminar os invito a ver un resumen del video con el cual empecé mi conferencia. Creo que os gustará...


martes 2 de septiembre de 2008

2.Querida Mary Poppins...

Y La Escuela de la Alegría, el libro, comienza con una carta...


Querida Mary Poppins:

Me llamo Guillem. Tengo nuevo años acabados de hacer y vivo en Sant Quirico de Mar con mis padres y un hermanito que se llama Marc.Hoy que estoy algo triste y me decidí a escribir porque he visto tu película muchas veces y siempre te he admirado. Y claro, he pensado que me gustaría tenerte como tutora en la escuela.Yo ya lo intento. Quiero mucho a mis padres y siempre que puedo les hago caso porque pienso que ellos quieren lo mejor para mí. Pero, de verdad te lo juro: me cuesta mucho ir al colegio. Las clases no me gustan nada y no paro de contar los días que faltan para las próximas vacaciones. Sólo ver a los compañeros y a las compañeras me consuela, y digo ver porque lo que es disfrutarlos sólo lo puedo hacer a la hora del patio, y esto sólo pasa durante media hora cada día, si no nos castigan antes, claro. ¿En la clase? En la clase sólo estamos para aprender y trabajar. Si hablas cuando no toca, te castigan; si ríes porque tienes ganas, te castigan; si te levantas porque el cuerpo te lo pide, te castigan; si no acabas el trabajo o no has hecho los deberes, te castigan... Total, que ya hace mucho decidí que en la escuela no podía ser un niño y estoy aprendiendo poco a poco a ser un santo.Cuando yo era más pequeño recuerdo que la clase no era todavía una prisión de mesas, sillas y trabajos tras los trabajos. Teníamos muchos ratos de juego y el espacio estaba lleno de lugares mágicos repletos de juguetes. La señorita los llamaba rincones. Muchas veces, cuando trabajábamos (porque también trabajábamos, ¿sabes?) nos ponían música. Y cuando acabábamos, podíamos ir a jugar. Muy a menudo, si sobraba tiempo, cantábamos o bailábamos juntos o nos explicaban cuentos y soñábamos con los ojos abiertos… O hacíamos teatro o disfrutábamos con los pequeños y guapos títeres. Entonces yo iba muy contento a la escuela… Pero desde que alguien decidió que mi niño se había muerto y que ya era un pequeño hombre… Si quieres que te diga lo que pienso: ¡la escuela es un rollo!Mis padres dicen que cuando era pequeño demostraba tener una memoria sorprendente. En la escuela aprendía de los primeros. Me gustaba mucho participar en todo el que hacíamos y me costaba bien poco resolver los trabajos que me ponían. Ahora dicen los profesores que me esfuerzo poco, que soy algo vago y que en los aprendizajes estoy a un nivel medio. ¿Será que al hacerme mayor me voy volviendo burro? ¿O quizás será que, como ya no me interesa lo que enseñan, me lo tomo con más calma?Cuando llega la hora de la salida, mis amigos y yo bajamos las escaleras corriendo y saltando. Gritamos y jugamos a pelearnos y a perseguirnos y a... Y aún, si te ven, ¡vienen y te regañan! ¿Pero qué se han pensado? Más de cinco horas sentados en sillas de madera dura, superincómodas, ¿y pretenden que salgamos andando como angelitos? Pero ellos no, claro, ellos se sientan en sillas acolchadas y pueden moverse, levantarse y gritar siempre que quieran.Pero, ¿qué le pasa a la gente mayor? La ves andando por la calle y la mayoría va arrastrando la cara en la tristeza y en la preocupación. Siempre van deprisa, porque dicen que tienen mucho trabajo, pero cuando se paran a comprar o a hablar con alguien conocido entonces no los incordies, porque tienen todo el tiempo del mundo. ¿Y qué les pasa a algunos profesores y a algunas señoritas? Se pasan el día gritando y castigando, intentando privarnos de todo lo que es divertido, prometiéndonos que si no trabajamos más y más y nos portamos como ellos y ellas quieren, cuando seamos grandes no seremos nadie. ¿Qué quizás se piensan que a los niños nos importa demasiado ser alguien? Porque, en verdad, ¿qué quiere decir ser alguien? ¿Quizás ser como la mayoría de ellos? ¿Personas serias, que siempre se quejan, que no saben qué hacer con su vida y quieren mandar en la tuya? No, ¡gracias!Querida Mary Poppins: ya me imagino que en el mundo hay millones de niños y niñas que te escriben y te necesitan más que yo, pero me gustaría tanto que pudieras venir, aunque fueran pocos días, a mi escuela, a mi clase. Contigo de tutora, estoy convencido de que la magia nos convertiría, a mis compañeros, mis compañeras y a mí, otra vez en los alumnos y las alumnas niños que queremos ser. Y con tu fantasía el mundo de los cuentos volvería a hacernos soñar, y con tus canciones y bailes nuestros ojos se iluminarían y podrías hacer con nosotros lo que quisieras… Y con tu gusto por el juego y las risas borrarías todos los aburrimientos y recuperaríamos las ganas de ir al colegio y la ilusión por aprender. ¿Vendrás? Esperando que sí, lanzaré mi carta al viento.

Un beso y un abrazo,
Guillem